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La Doble Cara de la Potencia en los Vehículos Eléctricos: Lo Que los Fabricantes No Te Cuentan

La Doble Cara de la Potencia en los Vehículos Eléctricos: Lo Que los Fabricantes No Te Cuentan

La potencia anunciada de un vehículo eléctrico (VE) a menudo representa solo una fracción de su capacidad real. Los fabricantes suelen destacar la potencia máxima, aquella disponible para ráfagas cortas de aceleración, mientras que una cifra de potencia sostenida, crucial para un rendimiento constante, queda relegada a documentos técnicos o de homologación. Este artículo desentraña por qué existen estas dos métricas, qué factores influyen en ellas y qué significa para el conductor.

La potencia pico de un VE, la que vemos publicitada y que a menudo supera los 1.000 CV en modelos de alto rendimiento, es la capacidad máxima que el sistema de propulsión puede entregar durante breves periodos. Sin embargo, esta cifra no es representativa del rendimiento que el vehículo puede mantener de forma continua. En algunos países europeos, los documentos de registro de un vehículo pueden mostrar una potencia nominal significativamente menor que la anunciada por el fabricante.

La razón principal detrás de esta discrepancia radica en la gestión térmica. Para alcanzar cifras de potencia extremas, los motores eléctricos deben recibir una cantidad muy elevada de corriente eléctrica. Esta alta corriente genera calor considerable en componentes clave como la batería, los devanados del motor y el inversor. Una vez que cualquiera de estos elementos alcanza una temperatura crítica, el sistema de control del vehículo reduce la corriente para protegerlos, lo que inevitablemente disminuye el par y la potencia disponible.

Esta limitación térmica es el factor determinante de la potencia sostenida. Existe una métrica oficial menos conocida, la "potencia máxima de 30 minutos", definida bajo la Regulación No. 85 de la ONU. Esta prueba mide la potencia neta promedio más alta que un tren motriz eléctrico puede mantener durante un lapso estandarizado de 30 minutos. Esta cifra, a menudo mucho menor que la potencia pico, es un indicador más realista del rendimiento que un VE puede ofrecer en situaciones de uso prolongado, como aceleraciones repetidas, conducción a alta velocidad sostenida o remolque de cargas pesadas.

La diferencia entre la potencia máxima y la sostenida no solo depende del tipo de motor eléctrico (de imanes permanentes, de inducción o excitado externamente), sino también, y de manera crucial, de la capacidad de la batería para suministrar energía de forma constante, la eficiencia del inversor y, sobre todo, el diseño y la eficacia del sistema de refrigeración. Un sistema de refrigeración robusto y bien diseñado es fundamental para permitir que el VE mantenga una alta potencia durante más tiempo.

El estado de carga de la batería también juega un papel. A medida que la batería se descarga, su voltaje disminuye, lo que puede afectar la capacidad del tren motriz para entregar la potencia pico nominal. La forma en que el vehículo gestiona esta caída de voltaje y la corriente necesaria para compensarla varía significativamente entre modelos.

Pruebas del mundo real respaldan estas diferencias. Por ejemplo, en pruebas de pista realizadas por publicaciones especializadas, vehículos como el Rivian R1T de 835 CV y el Lucid Air de 430 CV mostraron una disminución en su rendimiento a medida que las baterías se descargaban. En contraste, el Hyundai Ioniq 5 de 320 CV mantuvo una aceleración consistente hasta que su carga cayó por debajo del 20%. Esto se atribuye a que la batería del Ioniq 5 podía suministrar más potencia de la que sus motores demandaban, ofreciendo así una reserva de potencia útil.

Los fabricantes son conscientes de esta dualidad. Tesla, por ejemplo, incluye en su "Track Mode" para el Model 3 un ajuste de "Duración del tren motriz" que reduce deliberadamente la potencia para mitigar el sobrecalentamiento de la batería y los motores. Esta configuración sacrifica la velocidad máxima instantánea en favor de una mayor consistencia en el rendimiento durante tandas de conducción prolongadas, reconociendo explícitamente el compromiso entre potencia pico y potencia sostenida.



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