Una nueva estudio revela que la transición de flotas corporativas de vehículos de combustión a eléctricos podría reducir los costos operativos hasta en un 50%, con beneficios especialmente notables en flotas comerciales ligeras como las furgonetas de reparto.
Mientras los consumidores individuales evalúan las compras de vehículos basándose en pagos mensuales, estilo o la conexión emocional, las empresas se centran en un factor mucho menos glamuroso: el costo total de propiedad (TCO). Los fabricantes de automóviles han promovido durante tiempo el menor TCO de los vehículos eléctricos (VE), pero un reciente estudio de la consultora EY y Eurelectric, asociación europea de la industria eléctrica, ha presentado datos contundentes que hacen ineludible la consideración de la electrificación para las flotas corporativas.
El informe argumenta que el cambio de flotas corporativas de motores de combustión a eléctricos puede disminuir los costos operativos totales hasta en un 50%. Esta significativa reducción se atribuye a varios factores clave: menores costos de energía en comparación con la gasolina o el diésel, requisitos de mantenimiento drásticamente reducidos y los beneficios regulatorios que favorecen a los VE. Específicamente, el estudio señala que las empresas que transicionan de furgonetas diésel a eléctricas de batería pueden experimentar ahorros de costos entre el 15% y el 40%.
Este análisis de Eurelectric se centra en el sector europeo, donde las flotas corporativas representan aproximadamente el 60% de todas las ventas de automóviles nuevos y prácticamente la totalidad de las furgonetas comerciales, autobuses y camiones. Dada la importancia de los costos operativos, que constituyen entre el 60% y el 75% del TCO de un vehículo, la electrificación de estas flotas podría generar ahorros acumulados de hasta 286 mil millones de dólares en Europa hasta 2030. Estas cifras podrían ser aún mayores si se reducen costos como los de adquisición y se mejoran los valores residuales de los VE.
La lógica económica de la propiedad de VE para flotas es clara y no se trata de una cuestión política o de preferencia personal. Para las empresas, la decisión se basa en la rentabilidad, en si el desembolso inicial más elevado para un VE se justifica a largo plazo. Si bien la electrificación total puede no ser factible para todas las empresas con flotas en la actualidad, el panorama mejora constantemente. La llegada de VE más asequibles, con mayor autonomía y la expansión de la infraestructura de carga rápida, como los cargadores de CC, hacen que la electrificación sea una opción cada vez más viable y atractiva.
El estudio subraya que la transición a flotas eléctricas no es solo una tendencia medioambiental, sino una estrategia comercial inteligente que impacta directamente en el balance final. La reducción de los costos de combustible y mantenimiento, junto con posibles incentivos gubernamentales, posicionan a los VE como una inversión rentable. La creciente oferta de vehículos eléctricos comerciales, diseñados para cumplir con las exigencias de uso intensivo, amplía aún más las posibilidades de electrificación para diversos sectores, desde la logística hasta los servicios públicos.
A pesar de los avances, persisten desafíos como el costo inicial de adquisición de algunos modelos y la disponibilidad de infraestructura de carga adecuada en ciertas áreas. Sin embargo, la trayectoria tecnológica y de mercado es inequívoca: los VE son cada vez más competitivos y eficientes. La industria automotriz está respondiendo con una gama más amplia de modelos y soluciones de carga, lo que facilita la adopción por parte de las empresas.
En resumen, la evidencia presentada por EY y Eurelectric refuerza la idea de que los beneficios económicos de electrificar las flotas corporativas son sustanciales y crecientes. Para las empresas que buscan optimizar sus operaciones y reducir sus gastos, la transición a vehículos eléctricos ya no es una opción futurista, sino una necesidad estratégica con un caso de negocio muy sólido.
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A favor
- Reducción de costos operativos hasta en un 50%.
- Menores costos de energía (electricidad vs. gasolina/diésel).
- Mantenimiento reducido en comparación con vehículos de combustión.
- Beneficios regulatorios y posibles incentivos fiscales.
- Contribución a la sostenibilidad y reducción de emisiones.
En contra
- Costo inicial de adquisición de algunos modelos de VE puede ser más alto.
- Infraestructura de carga puede no ser suficiente en todas las áreas.
- Autonomía y tiempos de recarga pueden ser una limitación para ciertas operaciones.
- Valor residual de los VE aún en proceso de consolidación en algunos mercados.
Ahorro y Eficiencia
- Reducción de costos operativos hasta 50%.
- Ahorro entre 15% y 40% al cambiar a furgonetas eléctricas de batería.
- Menores costos de energía y mantenimiento.
Impacto Económico y de Mercado
- Potencial de ahorro acumulado de $286 mil millones en Europa hasta 2030.
- Las flotas corporativas representan el 60% de las ventas de coches nuevos en Europa.
- Los costos operativos suponen 60%-75% del TCO.
Desafíos y Futuro
- Costos de adquisición iniciales.
- Mejora continua en autonomía y disponibilidad de cargadores.
- Potencial de mayores ahorros con la reducción de costos y mejora de valores residuales.
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