La hoja de ruta eléctrica de Porsche para sus icónicos deportivos de entrada, el 718 Cayman y 718 Boxster, podría sufrir un giro drástico. Originalmente planeados para ser exclusivamente eléctricos a partir de 2025, los planes de la marca de Stuttgart parecen tambalearse ante un mercado de deportivos en contracción y las propias dificultades financieras y de desarrollo de la compañía. Un reciente informe de Bloomberg, citando fuentes internas, sugiere que Porsche está evaluando la posibilidad de cancelar por completo la versión eléctrica de estos modelos.
La decisión, si se materializa, respondería a una confluencia de factores. En primer lugar, Porsche, al igual que su matriz Volkswagen Group, enfrenta una crisis de liquidez exacerbada por el colapso de ventas en China. A esto se suma una transición hacia la electrificación más lenta de lo esperado y dificultades en el desarrollo de software competitivo, todo ello mientras los aranceles merman sus márgenes de beneficio. La urgencia por recortar costes podría llevar a la eliminación de proyectos que no aseguren una rentabilidad inmediata o un retorno claro de la inversión.
Porsche anunció en marzo de 2022 que el 718 Cayman y Boxster de nueva generación serían completamente eléctricos, con un debut previsto para 2025. Este movimiento representaba una apuesta audaz y una señal de confianza en el futuro eléctrico de los coches deportivos, un segmento donde Porsche es una marca de referencia indiscutible. Sin embargo, la confianza parece haber flaqueado.
Los indicios de este cambio de rumbo se han ido acumulando. Porsche ya había matizado sus planes iniciales, anunciando primero que algunas versiones de alto rendimiento mantendrían motores de combustión y, posteriormente, que habría variantes de gasolina para toda la gama. Ahora, la posibilidad de eliminar la versión eléctrica por completo pone en entredicho la estrategia comunicada inicialmente.
El fabricante alemán ya ha experimentado situaciones similares con otros modelos. El SUV Macan, que estaba previsto ser exclusivamente eléctrico, finalmente contará con una versión de gasolina conviviente debido a una demanda inferior a la esperada. De manera similar, el Cayenne EV no reemplazará completamente a su homólogo de gasolina, que recibirá una nueva generación híbrida y de combustión en los próximos años. Estos precedentes sugieren una cautela creciente por parte de Porsche ante la respuesta del mercado a sus electrificaciones.
El nuevo CEO de Porsche, Michael Leiters, está sopesando la eliminación de pérdidas, según las fuentes de Bloomberg. Aunque la compañía declinó comentar sobre el asunto, el panorama es complejo. Porsche se encuentra con una plataforma orientada a vehículos eléctricos para un segmento, el de los deportivos, que actualmente muestra una receptividad limitada a la electrificación.
La reticencia de los compradores de deportivos tradicionales es un factor clave. Un análisis de las conversaciones con propietarios de Porsche 911 y Boxster revela una profunda conexión con aspectos como el peso, el tacto de la transmisión, el sonido del escape, la ligereza y la pureza de la experiencia de conducción, elementos intrínsecamente ligados a los motores de combustión interna de seis cilindros opuestos. Estos entusiastas, si bien valoran la tecnología, son un público difícil de conquistar para vehículos eléctricos que, por naturaleza, tienden a ser más pesados y carecen de la sonoridad y sensaciones tradicionales.
A pesar de estos desafíos, Porsche no renuncia a la electrificación a largo plazo. El Taycan ha demostrado las capacidades de rendimiento de la marca en el ámbito eléctrico, y el nuevo Cayenne Electric se perfila como un exponente tecnológico. La compañía confía en que, con el tiempo, los deportivos eléctricos ganarán terreno gracias a las ventajas inherentes de los motores eléctricos, como la entrega de potencia instantánea y la disponibilidad de configuraciones multimotores.
Sin embargo, la situación actual de crisis financiera y el encogimiento del mercado de deportivos, dominado por compradores mayores, con mayor poder adquisitivo y una pasión arraigada por los motores de combustión, hace que la viabilidad de un Boxster o Cayman puramente eléctricos sea incierta a corto plazo. Para convencer a este público, los eléctricos deberán no solo superar a sus rivales de combustión en aceleración, sino también en dinámica, tacto de conducción y tiempos en circuito, además de ser más asequibles y ligeros.
La comparativa con los motores de combustión es todavía desfavorable en ciertos aspectos. Si bien los motores eléctricos superan a los de gasolina en respuesta, par motor, potencia por dólar y suavidad, la ligereza y el menor centro de gravedad de los deportivos de combustión tradicionales les otorgan ventajas en agilidad, precisión de dirección y frenada. Porsche busca el punto de equilibrio donde las ventajas de la propulsión eléctrica puedan combinarse con el peso y el precio de un deportivo de combustión, un hito que aún parece lejano.
Mientras tanto, la perspectiva de un 718 eléctrico en 2025 se desvanece, y el futuro de estos modelos podría depender de la capacidad de Porsche para sortear sus desafíos financieros y de mercado, o de la evolución de la tecnología y la aceptación de los consumidores hacia los deportivos electrificados.
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A favor
- Porsche demuestra flexibilidad ante las condiciones del mercado y las crisis financieras.
- Se mantiene la opción de versiones de combustión para satisfacer a los puristas.
- La marca explora soluciones para equilibrar electrificación y experiencia de conducción deportiva.
En contra
- Riesgo de cancelación de un proyecto eléctrico ambicioso.
- Dudas sobre la aceptación del mercado de deportivos puramente eléctricos.
- Desafíos financieros y de desarrollo de software para Porsche y el Grupo VW.
- Posible decepción para los entusiastas de la movilidad eléctrica.
Contexto del Mercado y Estrategia Porsche
- Contracción del mercado de vehículos deportivos.
- Dudas sobre la disposición de los compradores de deportivos a adoptar la electrificación.
- Porsche reevalúa sus compromisos eléctricos frente a la demanda y la rentabilidad.
Desafíos Financieros y de Desarrollo
- Crisis de liquidez en Porsche y Grupo Volkswagen, especialmente por ventas en China.
- Transición a vehículos eléctricos más lenta de lo esperado.
- Dificultades en el desarrollo de software para EVs.
- Presión para reducir costes y optimizar inversiones.
Percepción del Entusiasta Porsche
- Fuerte apego a las características tradicionales: peso, sonido, tacto mecánico.
- Escepticismo ante vehículos eléctricos más pesados y silenciosos.
- Valoración de la experiencia de conducción pura y la ingeniería de combustión.
El Futuro de los Deportivos Eléctricos
- Potencial a largo plazo de la tecnología eléctrica: par instantáneo, potencia multimotores.
- Necesidad de superar a los de combustión en dinámica, peso y precio para convencer al público.
- Porsche confía en la evolución tecnológica y la aceptación futura de los EVs deportivos.
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