Un propietario de Tesla decidió someter a su Model 3 2024 a temperaturas gélidas de -33°F (-36°C) en Canadá, sin precintar la batería ni el habitáculo. El resultado fue una notable disminución en la eficiencia y una carga significativamente más lenta.
Este experimento pone de manifiesto la importancia del preacondicionamiento en vehículos eléctricos (VE) para mantener un rendimiento óptimo en condiciones climáticas extremas. Si bien los VE modernos están diseñados para soportar bajas temperaturas, la falta de preparación puede tener consecuencias directas en la autonomía y la velocidad de carga.
El YouTuber conocido como 'FrozenTesla' dejó su Tesla Model 3 Long Range All-Wheel Drive 2024 a la intemperie, desconectado y con un 48% de carga, durante 10 horas. Al despertar, la carga había descendido al 45%. La temperatura de la batería, medida por un accesorio de terceros, era de -4°F (-20°C), mientras que la temperatura ambiente marcaba -26°F (-32°C).
El conductor notó un sonido inusual proveniente del área de carga inalámbrica del teléfono, que desapareció al calentarse el vehículo. Acto seguido, se dirigió a un Supercargador Tesla a 22 millas (34.4 km) de distancia. Sin embargo, optó por no precalentar la batería seleccionando el Supercargador como destino, buscando simular las peores condiciones posibles para la carga.
Durante el trayecto, la eficiencia fue drásticamente reducida. El vehículo consumió 13.7 kWh en 30 minutos, lo que se traduce en un consumo promedio de 64.2 kWh/100 km (aproximadamente 1.56 millas/kWh). Con una capacidad útil de batería de 76 kWh, la autonomía real en estas condiciones se estimaría en menos de 120 millas (193 km). Gran parte de esta energía se destinó a calentar la batería y el habitáculo, un fenómeno comparable al mayor consumo de combustible de un motor de combustión interna en frío.
A pesar del esfuerzo, la batería solo alcanzó los 37°F (3°C) al llegar al Supercargador, una temperatura insuficiente para una carga rápida. La sesión de carga se vio severamente afectada, con una estimación inicial de 55 minutos para pasar del 25% al 75%. Los primeros 10 a 15 minutos se dedicaron exclusivamente a elevar la temperatura de la batería, limitando la potencia de carga a menos de 100 kW.
Tras la carga, el viaje de regreso a casa, con la batería y el interior ya precalentados, mostró una mejora sustancial en la eficiencia. El consumo se redujo a 33.28 kWh/100 km (aproximadamente 3 millas/kWh), el doble de eficiente que en la ida. Este experimento subraya la importancia crítica de mantener un nivel de carga adecuado y utilizar la función de preacondicionamiento en climas fríos para optimizar tanto la autonomía como la velocidad de carga.
Aunque la eficiencia de los VE se ve afectada por el frío, al igual que ocurre con los vehículos de combustión, la capacidad de preacondicionar el habitáculo sin consumir combustible adicional sigue siendo una ventaja inherente de la movilidad eléctrica. La gestión inteligente de la batería y el uso de las herramientas de preacondicionamiento son claves para mitigar los efectos de las bajas temperaturas.
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A favor
- El vehículo demostró que, a pesar del frío extremo, es funcional.
- La eficiencia mejora significativamente una vez que la batería y el habitáculo se precalientan.
- Los vehículos eléctricos pueden preacondicionarse sin consumir combustible, a diferencia de los de combustión.
En contra
- La autonomía y la velocidad de carga se ven severamente afectadas en temperaturas bajo cero si no se preacondiciona.
- El tiempo de carga puede ser considerablemente más largo en condiciones de frío extremo sin preparación previa.
- Se produce una pérdida de energía notable para calentar la batería y el habitáculo en condiciones gélidas.
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