En la era de la electrificación automotriz, donde la tecnología avanza a pasos agigantados con software mejorado, conectividad de vanguardia y autonomías cada vez mayores, existe un desafío fundamental que algunos fabricantes de vehículos eléctricos (VE) parecen estar subestimando: la elección de nombres. Los días de denominaciones confusas, parecidas a contraseñas de Wi-Fi, están llegando a su fin, ya que las marcas buscan simplificar y familiarizar a los consumidores con sus modelos eléctricos.
Volkswagen, por ejemplo, está considerando renombrar su crossover eléctrico ID.4 al familiar ID. Tiguan. Esta estrategia busca capitalizar el reconocimiento y la confianza asociados con nombres ya establecidos en su línea de vehículos de combustión interna. La idea es que, al igual que dar a un hijo un nombre único puede tener consecuencias imprevistas, nombrar a un vehículo eléctrico con denominaciones extrañas y poco intuitivas puede generar rechazo o confusión entre los compradores potenciales.
La industria automotriz se encuentra en un momento de reinvención de sus estrategias de VE. Tras años de desarrollo y superación de desafíos de ingeniería, los vehículos eléctricos están alcanzando niveles de madurez significativos. Sin embargo, la simplicidad en elementos básicos como los nombres de modelo y el marketing sigue siendo un obstáculo. Este panorama está cambiando, y la tendencia es clara: abandonar los nombres futuristas y complejos en favor de denominaciones más sencillas y reconocibles, a menudo tomadas de modelos de combustión ya existentes y exitosos.
La familiaridad genera confianza, un factor crucial al vender tecnología nueva. Nombres como el Mercedes-Benz GLC 400 4Matic con EQ Technology o el Toyota bZ4x pueden resultar intimidantes y poco atractivos para el público general. La venta de un nuevo estilo de vida eléctrico ya es un reto considerable; añadir nombres que suenan a contraseñas de Wi-Fi no ayuda a la adopción masiva.
Los fabricantes tradicionales se enfrentan a un desafío mayor que las startups como Tesla o Rivian. Cargan con el peso de décadas de historia y reputación. Apoyarse en nombres de larga data puede aportar significado y credibilidad, mientras que las marcas complicadas pueden alienar a los compradores. Afortunadamente, parece que las marcas están reconociendo este problema y tomando medidas.
Volkswagen ha anunciado una nueva estrategia de nomenclatura más intuitiva para su línea ID. de vehículos eléctricos, buscando una mayor conexión entre sus gamas de gasolina y eléctricas. Los futuros modelos adoptarán nombres de la línea de combustión, lo que podría significar el fin de las denominaciones basadas en números como ID.3, ID.4 e ID.7. El concepto ID. 2all, por ejemplo, se llamará ID. Polo en su versión de producción. El objetivo es que los clientes comprendan mejor el tamaño y la posición de cada vehículo dentro de la oferta de la marca.
Mercedes-Benz sigue una línea similar. Si bien sus primeros eléctricos, como el EQE y EQS, se posicionaron como alternativas directas a las clases E y S, los modelos más recientes han adoptado un protocolo más engorroso de añadir "con EQ Technology" a nombres estándar. El ejemplo más claro es el Mercedes-Benz G580 con EQ Technology, una denominación larga y poco práctica. La compañía planea simplificar esto, eliminando la necesidad de diferenciar explícitamente entre modelos eléctricos y de combustión, y es probable que los VE adopten nombres alfanuméricos idénticos a sus homólogos de gasolina, con la adición de la palabra "Electric" si es necesario.
Toyota también ha revisado su nomenclatura. Las versiones Plug-In Hybrid de modelos como el RAV4 Prime y el Prius Prime ahora se denominan oficialmente RAV4 Plug-In Hybrid y Prius Plug-In Hybrid, eliminando la ambigüedad del sufijo "Prime". Un cambio más significativo fue el abandono del nombre bZ4x para su crossover eléctrico, reemplazado por bZ, que significa "beyond zero" (más allá de cero).
Audi, por su parte, parece haber optado por un enfoque alfanumérico coherente. El primer SUV eléctrico moderno fue el E-Tron, que luego se renombró como Q8 E-Tron. Inicialmente, la marca consideró usar números pares para los eléctricos y nones para los de combustión, pero ha revertido esta política para alinear más claramente los modelos eléctricos con sus hermanos de combustión, añadiendo la etiqueta "E-Tron".
Volvo ha tomado un camino ligeramente diferente, renombrando el XC40 Recharge a EX40 y replicando este patrón con nombres como EX90, EX60 y EX30. Las versiones de gasolina e híbridas enchufables mantienen la denominación "XC".
Estos cambios de nombre, aunque parezcan menores, tienen el potencial de hacer que los vehículos eléctricos se sientan menos ajenos para los compradores. A medida que la brecha entre los vehículos eléctricos y los de combustión interna se reduce, es probable que sigamos viendo experimentos de marketing y ajustes en las estrategias de nomenclatura para facilitar la transición hacia la movilidad eléctrica.
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A favor
- Simplificación de nombres para mayor familiaridad del consumidor.
- Mayor conexión entre modelos eléctricos y de combustión.
- Potencial para aumentar la confianza y las ventas de VE.
- Estrategias de marketing más intuitivas para la nueva tecnología.
En contra
- Riesgo de diluir la identidad propia de los modelos eléctricos.
- Posible confusión si los nombres son demasiado similares entre gamas.
- Dependencia de la popularidad de nombres de modelos de combustión existentes.
- La estrategia de nombres puede seguir evolucionando, generando inestabilidad.
Marcas y Estrategias
- Volkswagen: Renombrando ID.4 a ID. Tiguan, adoptando nombres de modelos de combustión.
- Mercedes-Benz: Simplificando "con EQ Technology" y alineando nombres de VE con modelos de gasolina.
- Toyota: Clarificando nombres de híbridos enchufables y adoptando "bZ" para eléctricos.
- Audi: Consolidando nombres alfanuméricos y añadiendo "E-Tron" a modelos eléctricos.
- Volvo: Cambiando a nomenclatura serie "EX" para eléctricos, manteniendo "XC" para combustión/híbridos.
Objetivos de la Nomenclatura
- Aumentar la familiaridad y confianza del consumidor.
- Facilitar la comprensión de la gama de vehículos.
- Reducir la barrera de entrada para nuevos compradores de VE.
- Mejorar el reconocimiento de marca de los modelos eléctricos.
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