Tesla ha tomado una medida poco convencional al aumentar drásticamente el precio de sus modelos Model S y Model X que aún quedan en inventario, tras su reciente descontinuación. En lugar de seguir la práctica habitual del mercado automotriz de reducir precios para liquidar stock, la compañía ha optado por un incremento de hasta 15,000 dólares, convirtiendo los últimos ejemplares de estos buques insignia eléctricos en objetos de colección con un sobreprecio significativo.

La noticia, difundida por el entusiasta de vehículos eléctricos Sawyer Merritt, revela que los Model S y Model X, tras más de una década en producción, han sido oficialmente descatalogados a principios de mes. Si bien inicialmente existían cientos de unidades disponibles en Estados Unidos, la cifra ha disminuido considerablemente, sugiriendo un interés por parte de los aficionados a Tesla y a los vehículos eléctricos en adquirir una pieza de la historia de la marca.
Los concesionarios tradicionales buscarían deshacerse del inventario sobrante mediante rebajas, pero Tesla ha trazado un camino opuesto. El incremento en el precio de venta sugerido (MSRP) para las últimas unidades ha sido considerable, elevando el coste de un Model S nuevo hasta los 109,990 dólares y el de un Model X Plaid de gama alta a cerca de 130,000 dólares. Esta estrategia se implementa a pesar de que los vehículos restantes incluyen el paquete 'Luxe' de forma obligatoria.
Este paquete 'Luxe' no es un añadido menor. Incluye el avanzado sistema de asistencia al conductor 'Full Self-Driving' (Supervised), un plan de servicio Premium de cuatro años, carga gratuita de por vida en la red Supercharger de Tesla y conectividad Premium gratuita para streaming de música y video. Es importante señalar que, incluso antes de la descontinuación de las órdenes personalizadas, estas unidades de inventario ya contaban con la carga y conectividad gratuitas de por vida. Por lo tanto, el aumento de precio parece corresponder únicamente al
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