Ottawa, Canadá - En una decisión que ha generado debate y preocupación tanto a nivel nacional como internacional, Canadá ha reducido significativamente sus aranceles a los vehículos eléctricos (VE) fabricados en China. La medida, que baja el impuesto del 100% a un 6.1%, abre la puerta a una mayor competencia en el mercado automotriz norteamericano, pero no ha sido recibida con agrado por todos los actores clave, quienes expresan inquietudes sobre seguridad nacional, relaciones con Estados Unidos y el futuro de la industria automotriz local.
La nueva política establece un límite de importación de 49,000 vehículos chinos durante el primer año, con un incremento gradual hasta 70,000 unidades para el quinto año. Esta apertura, sin embargo, ha encendido las alarmas de políticos y sindicatos canadienses, así como de funcionarios estadounidenses. La relación entre Canadá y EE. UU. en materia automotriz ha sido históricamente de estrecha colaboración, y este movimiento unilateral de Ottawa rompe con esa sincronía.
Doug Ford, Premier de Ontario, ha sido uno de los críticos más vocales. Calificó la decisión como un
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