Toyota, el gigante japonés reconocido por perfeccionar la tecnología híbrida durante más de tres décadas, ha dado un paso firme hacia la electrificación total con el lanzamiento de su primer producto 100% eléctrico a nivel local: el bZ4X. Este SUV crossover, analizado en su versión Limited 2WD con un impulsor delantero de 165 kW (221 cv) y una batería de 73,11 kWh, promete hasta 525 kilómetros de autonomía, posicionándose como una apuesta ambiciosa en un mercado cada vez más inclinado hacia la movilidad sostenible.
El bZ4X representa un cambio de paradigma para Toyota, una marca que históricamente mostró cautela frente a los vehículos eléctricos puros. Sin embargo, la evolución del mercado global y el plan estratégico de la compañía, que incluye el lanzamiento de seis vehículos eléctricos entre 2020 y 2025, han impulsado el desarrollo de esta nueva línea de producto. La plataforma modular eléctrica e-TNGA, concebida en colaboración con Subaru, da origen tanto al bZ4X como al Subaru Solterra, compartiendo tecnología pero diferenciándose en diseño y propuesta.
El nombre “bZ4X” encierra un significado: “bZ” por “beyond zero” (más allá de cero emisiones), subrayando su naturaleza eléctrica; “4” por su tamaño equivalente al de un RAV4, y “X” por ser un crossover. Aunque su llegada a Latinoamérica se retrasó hasta este año, importado desde Japón, el bZ4X ya se ofrece en Uruguay en dos variantes: Limited 2WD y AWD-i. La unidad probada, la Limited 2WD, ofrece un rendimiento de 165 kW (221 cv) y 269 Nm de torque, con una batería de 73,11 kWh que, según el ciclo WLTC, alcanza autonomías de entre 480 y 525 km.
Diseño Exterior: Personalidad y Actualización
El Toyota bZ4X presenta un diseño exterior que se aleja de las tendencias más convencionales, apostando por una estética más angular y definida. La versión evaluada, correspondiente a la última actualización, introduce sutiles pero importantes mejoras. En el frontal, los grupos ópticos se dividen en dos zonas, y el paragolpes rediseñado integra discretamente lavafaros. La parrilla, fina y con una persiana adaptable para optimizar la refrigeración de la batería y reducir la resistencia aerodinámica, se complementa con dos nuevos colores de carrocería: “Negro Cosmo” y “Azul Orión”.
A diferencia de competidores con líneas más redondeadas, el bZ4X exhibe una personalidad propia, reminiscente de lanzamientos recientes de la marca como la nueva generación del RAV4. Las versiones Limited 2WD y AWD-i solo se distinguen por un emblema posterior. Ambas comparten llantas de aleación de 20 pulgadas con un nuevo diseño, calzadas con neumáticos Dunlop SP Sport Maxx 060 en medida 235/50 R20. Un detalle práctico son los tiradores de puerta con comando manos libres, tanto delanteros como traseros. El puerto de carga se ubica en el guardabarros delantero derecho, y los cuatro pasos de rueda lucen apliques en negro piano que, si bien contrastan, requieren cuidado ante rayones. Las barras de techo longitudinales y funcionales completan el conjunto.
El remate trasero es igualmente distintivo, con un doble spoiler central y un alerón tipo “cola de pato” sobre el portón. La caída del techo tipo fastback, con un pilar D inclinado, podría restar visibilidad en ¾ posteriores. Los grupos ópticos traseros se unen mediante una barra LED que recorre el ancho del vehículo. Con unas dimensiones de 4.690 mm de largo, 1.860 mm de ancho y 1.650 mm de alto, y una batalla de 2.850 mm, el bZ4X se presenta como un crossover compacto, más esbelto y con mayor distancia entre ejes que el RAV4.
Interior: Modernidad, Confort y Mejoras Clave
El habitáculo del bZ4X evoca la atmósfera de modelos no convencionales de Toyota como el Prius o el C-HR. La actualización ha traído consigo mejoras significativas, eliminando un marco plástico entre el volante y el cuadro de instrumentos digital, e incorporando una pantalla de infoentretenimiento más grande de 14 pulgadas. La inclusión de mandos físicos para el volumen y el climatizador, ausentes en el modelo original, es un acierto que responde a críticas previas.
La posición de manejo, más cercana a la de un crossover que a un SUV, ofrece una butaca elevada pero a una altura inferior a la de un todoterreno. El cojín, algo corto en apoyo para muslos, se compensa con un buen grado de confort general y anchura. El piso, elevado por la ubicación de las baterías, no llega a ser incómodo. El conductor dispone de ajustes eléctricos de ocho vías con memoria y apoyo lumbar, mientras que el acompañante cuenta con ajustes eléctricos de seis vías. Los asientos, calefaccionados y ventilados (tres niveles), incorporan una función “Auto” que ajusta la temperatura según la presencia de ocupantes. El volante calefaccionado es un plus en climas fríos.
Fuente: Link
Galería de Imágenes
Fuente: Link