Ford ha realizado una apuesta audaz de más de mil millones de dólares para transformar la histórica y abandonada estación central de Michigan en un vibrante centro tecnológico, dedicado al futuro de la movilidad. El proyecto, que ha devuelto la vida a un icónico edificio que llevaba 30 años en desuso, alberga ahora equipos de Ford centrados en coches conectados y vehículos eléctricos avanzados, además de más de 100 startups innovadoras.
La iniciativa va más allá de la simple restauración arquitectónica. En colaboración con Newlab, un reconocido incubador de tecnologías críticas, Ford ha convertido el antiguo depósito de libros adyacente a la estación en un espacio de vanguardia. Este centro está enfocado específicamente en la movilidad, abarcando desde drones y robots hasta vehículos autónomos, que se diseñan, construyen y prueban en sus instalaciones.
El concepto detrás de Newlab Detroit es acelerar el ciclo de innovación. A diferencia de las empresas de software, el desarrollo de productos físicos, como los vehículos, requiere pruebas y validaciones en el mundo real. Para facilitar este proceso, Newlab Detroit ofrece más de 30,000 pies cuadrados de espacio compartido para laboratorios y manufactura. Los emprendedores tienen acceso a maquinaria avanzada, incluyendo fresadoras CNC, cortadoras láser e impresoras 3D a escala industrial, junto con la orientación profesional necesaria para utilizarlas.
Un elemento destacado es la pista electrificada exterior, diseñada para la carga inalámbrica de vehículos eléctricos, lo que subraya el compromiso del centro con la movilidad sostenible y las tecnologías emergentes. Esta infraestructura compartida permite a las startups reducir significativamente los tiempos de desarrollo y prueba, pasando de meses a semanas o incluso días.
Un ejemplo palpable de este ecosistema es Civilized Cycles, una startup que está desarrollando un
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