Argentina analiza la implementación de un nuevo sistema de control de velocidad: los radares punto a punto o de velocidad promedio por tramo. Esta tecnología, ya utilizada en otros países, mide el tiempo que un vehículo tarda en recorrer una distancia determinada entre dos cámaras, calculando así su velocidad promedio. El objetivo es fomentar una conducción más constante y segura, desalentando las maniobras de reducción de velocidad justo antes de los controles tradicionales.
Actualmente, muchos conductores reducen la velocidad al aproximarse a un radar fijo o móvil para evitar multas, para luego acelerar nuevamente. Los radares de velocidad promedio por tramo buscan neutralizar esta práctica, ya que el control abarca todo el trayecto entre dos puntos de medición, no solo un instante específico. Esto obligará a los automovilistas a mantener una velocidad adecuada durante todo el recorrido, promoviendo así una circulación más homogénea y segura en rutas y autopistas.
Cómo funcionan los radares punto a punto
El sistema se basa en la instalación de dos cámaras estratégicas a lo largo de una ruta. La primera cámara registra el paso de un vehículo en un punto designado (punto A), anotando la hora. Posteriormente, una segunda cámara, ubicada a una distancia considerable, registra el mismo vehículo al pasar por otro punto (punto B), también registrando la hora. Conociendo la distancia exacta entre el punto A y el punto B, y el tiempo que el vehículo tardó en cubrir ese trayecto, el sistema calcula la velocidad promedio.
Si la velocidad promedio calculada excede el límite máximo permitido para ese tramo, el sistema genera automáticamente una notificación de infracción. La clave de este sistema reside en que no se enfoca en la velocidad instantánea, sino en la media. Esto significa que no servirá de nada frenar bruscamente justo antes de una cámara, ya que el comportamiento del conductor durante varios kilómetros será evaluado.

Impacto en la conducción y la seguridad vial
La implementación de estos radares tiene un objetivo principal: mejorar la seguridad vial. El exceso de velocidad es consistentemente uno de los factores determinantes en la gravedad y la ocurrencia de siniestros de tránsito, especialmente en carreteras. Al desalentar la circulación sostenida por encima de los límites, se espera reducir la probabilidad de accidentes graves y fatales.
Este cambio tecnológico podría modificar significativamente los hábitos de conducción. Los conductores deberán ser más conscientes del ritmo general de su viaje, manteniendo una velocidad constante y segura a lo largo de todo el tramo vigilado. Esto puede tener un impacto positivo en la fluidez del tránsito, reduciendo las aceleraciones y frenadas bruscas que a menudo generan situaciones de riesgo.
Aspectos a considerar para su implementación
La adopción de este sistema en Argentina aún enfrenta varios desafíos. Uno de los más importantes es la necesidad de una homologación técnica rigurosa por parte de organismos competentes, como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Sin esta validación, las multas generadas por estos radares podrían ser objetadas legalmente y declaradas inválidas.
Además de la instalación de los equipos, será fundamental establecer un marco normativo claro. Esto incluye definir los procesos de calibración de los equipos, la señalización adecuada de los tramos controlados para informar a los conductores, y los criterios legales para la emisión de las infracciones. La transparencia y la correcta información a los usuarios serán cruciales para la aceptación y efectividad del sistema.
Especialistas en materia de control de tránsito advierten que la tecnología por sí sola no es suficiente; debe ir acompañada de un marco legal y operativo sólido que garantice su confiabilidad y legitimidad. La discusión no solo se centra en la tecnología de medición, sino en todo el proceso que rodea a la fiscalización y la sanción.
La propuesta de radares de velocidad promedio por tramo representa un avance potencial en la estrategia de seguridad vial en Argentina, buscando ir más allá de la simple detección de infracciones puntuales y promoviendo un cambio cultural hacia una conducción más responsable y constante.
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A favor
- Fomenta una conducción más constante y segura.
- Desincentiva las frenadas bruscas y aceleraciones repentinas.
- Aborda el exceso de velocidad sostenido, un factor clave en accidentes graves.
- Puede mejorar la fluidez del tránsito al promover ritmos de conducción más predecibles.
En contra
- Requiere homologación técnica rigurosa para ser legalmente válido.
- Necesita una señalización clara y una comunicación efectiva para ser aceptado por los conductores.
- La inversión inicial en tecnología e infraestructura puede ser considerable.
- Las multas generadas por equipos no homologados podrían ser impugnadas.
Funcionamiento del Sistema
- Medición de tiempo de recorrido entre dos puntos fijos.
- Cálculo de velocidad promedio del tramo.
- Generación de infracción si se supera el límite permitido.
- No se enfoca en la velocidad instantánea sino en la media.
Aspectos Clave para la Implementación
- Homologación técnica por organismos como el INTI.
- Marco normativo claro y actualizado.
- Señalización adecuada de los tramos controlados.
- Procesos de calibración y validación de equipos.
- Transparencia en la notificación de infracciones.
Impacto en la Seguridad Vial
- Reducción de accidentes por exceso de velocidad.
- Promoción de hábitos de conducción más responsables.
- Disminución de situaciones de riesgo por cambios bruscos de velocidad.
- Contribución a una circulación más ordenada y predecible.
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